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Formación de calidad como elemento motivacional

Las características estructurales de las organizaciones actuales, ofrecen posibilidades de escalada y promoción dentro de las mismas para aquellas personas que las integran.

«Solo» hay que demostrar nuestra valía personal y profesional mediante actitudes, acciones y en este caso, conocimientos.

Hasta no hace mucho, las posibilidades con las que contábamos dentro de una organización para poder evolucionar en nuestro papel dentro de la misma, eran limitadas. En ocasiones, aun mostrando predisposición y contando con los conocimientos necesarios, nos hemos visto frenados por factores tanto internos como externos. En nuestra mano está demostrar que valemos por encima de ambos.


La pregunta es, ¿estamos lo suficientemente motivados para seguir formándonos?


Debemos tener en cuenta que todo aquello que suponga el abandono de la zona de confort siempre será un obstáculo más en el camino hacia el éxito. La predisposición a salvar esos obstáculos puede convertirnos en alguien luchador o conformista, brillante o mediocre.

Esta predisposición tiene su base en una motivación, aquello que nos mueve a hacer algo, una meta, un objetivo y una justificación hacia nuestra actitud. Forma parte de nuestra tarea como profesional y como persona encontrar esa motivación, siendo en ocasiones la calidad de una formación, el punto diferenciador que la despierta.

El punto motivacional que nos ocupa este post es el crecimiento profesional mediante una formación de calidad.


Conducta o desempeño motivador

Se denomina conducta o desempeño motivador a una conducta cíclica por parte del futuro alumno.  Primero se despierta un motivo o impulso, nacido de necesidades biológicas o psicológicas al tratarse del ámbito profesional. Posteriormente, se producen una serie de acciones mediante los cuales se buscan satisfacer las necesidades y, por último, se alcanza el objetivo.

Son infinitas las opciones qué podemos encontrar a la hora de formarnos. Sin embargo, no todas ellas cumplen con los 4 factores que en Progressa Lean creemos fundamentales a la hora de elegir una apuesta formativa segura e invertir nuestra dedicación, tiempo y dinero.

¿Por qué quiero aprender?

Es importante saber cuál es nuestro motor a la hora de elegir una formación. Teniendo siemrpe en cuenta el motivo por el cual decidimos emprender ese reto es un factor fundamental disfrutar en el proceso de enseñanza-aprendizaje, y sentir ese sentimiento de realización qué nos aporta la adquisición de nuevos conocimientos.

Una característica del desempeño o conducta motivadora es su persistencia. Cuanto más fuerte sea la motivación, mayor será mayor la actividad y la persistencia.

¿Qué quiero aprender?

Además del factor motivacional debemos tener en cuenta que el contenido de la formación elegida sea útil y aplicable a nuestro campo de trabajo actual o futuro, aportándonos unos conocimientos de calidad que puedan servirnos como factor diferenciador dentro de la organización o de nuestro sector profesional.

¿Cómo lo quiero aprender?

Debemos tener claro el tiempo del que disponemos y que queremos invertir en nuestra formación. Tener en cuenta la metodología elegida para formarnos es importante para mantener la constancia a lo largo de todo el proceso, ser conscientes de qué y qué no podemos y queremos hacer, y comprometernos con nosotros mismos. Si elegimos bien la manera, el abandono no será una opción.

¿Con quién quiero aprender?

Por último y no menos importante, elegiremos a quien queremos confiar nuestro tiempo, predisposición, esfuerzo y dedicación a lo largo de nuestra formación.

Es un factor decisivo que la entidad o persona con la que decidamos formarnos nos aporte un sentimiento de confianza y unos contenidos de valor, normalizados, certificados y desarrollados bajo unos estándares, e indicadores de calidad (Normas ISO, certificaciones oficiales, docentes profesionales y con experiencia en el ámbito de la formación…) que aseguren que tras el proceso formativo la inversión habrá merecido la pena.

De ahí, que la calidad sea algo fundamental para nuestra Progressa Lean Academy.

De ahí, que el diseño curricular de nuestros programas formativos ofrezca una calidad presentada en varias alternativas, orientadas a diferentes perfiles profesionales dentro de la organización y donde se incluye siempre la motivación hacia la opción elegida.

Hablar de motivación en el contexto del proceso de enseñanza-aprendizaje se traduce no solo en una actitud por parte del alumno, sino en el trabajo que realiza el formador y la entidad con el propósito de desarrollar en los alumnos una predisposición favorable hacia el aprendizaje, siempre con la intención de producir en el estudiante la ejecución consciente y deseada de una inversión es su presente y futuro.


 

 

ACERCA DEL AUTOR. PROGRESSA LEAN

TRANSCRIPCIÓN: Areli Álvarez Lean Construction México®

 

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