Por qué la planificación basada en datos debería estar en el radar de todos los contratistas
- Areli Alvarez Arteaga

- hace 6 horas
- 3 Min. de lectura

En la construcción, el éxito o el fracaso a menudo se decide mucho antes de que nadie ponga un pie en la obra. Las decisiones iniciales tomadas durante la licitación y la fase previa a la construcción marcan la pausa para todo lo que sigue: desde el nivel de riesgo asumido hasta la confianza que se proyecta al cliente y, en última instancia, los resultados obtenidos.
Hoy en día, los contratistas se enfrentan a una presión creciente para demostrar no solo su capacidad, sino también su confiabilidad. A medida que los propietarios y promotores acceden a información más completa y objetiva, el sector está pasando del precio a la garantía de resultados. En otras palabras, conseguir un contrato ya no se trata solo de presentar la oferta más baja, sino de demostrar control, credibilidad y un conocimiento profundo de lo que se requiere para llevar a cabo el proyecto.
De las conjeturas a las decisiones basadas en la realidad.
Las licitaciones tradicionales suelen basarse en la experiencia, la intuición y parámetros internos que pueden estar desactualizados. No es que esos instintos no sean valiosos (¡lo son y siempre lo serán!), pero sin un contexto objetivo, dan lugar a demasiadas suposiciones.
Los datos históricos reales de rendimiento brindan a los contratistas una base sólida y basada en evidencia para sus ofertas, fundamentada en el desempeño real de proyectos similares, no en expectativas. Con esta información, los equipos pueden cuantificar los riesgos con mayor precisión y establecer planes de contingencia adecuados.
También transforma la forma en que los contratistas trabajan con la cadena de suministro. Al poder comparar las cotizaciones de los subcontratistas con datos confiables, los precios poco realistas se detectan rápidamente. Esto ayuda a evitar el error común de aceptar una oferta baja que oculta deficiencias en el alcance del proyecto o disputas posteriores.
Horarios que se mantienen
Una vez ganada la licitación, el reto consiste en elaborar un cronograma detallado. Actualmente, la mayoría de los cronogramas de proyectos se desarrollan en la experiencia previa de los equipos. Muchas empresas mantienen parámetros de referencia internos para estimar la duración de sus cronogramas, pero estos rara vez se actualizan y sirven poco más que como pautas generales.
Durante la fase de preconstrucción, la mayoría de los equipos se centran en crear un cronograma general que sea suficiente para ganar el contrato y realizar los compromisos iniciales. Rara vez resulta práctico invertir el tiempo y el dinero necesarios para elaborar un cronograma detallado antes de que se adjudique el proyecto. Una vez realizados los compromisos, se desarrolla el cronograma definitivo, a menudo trabajando hacia atrás para ajustarlo a las expectativas establecidas desde el principio.
Por eso, muchos proyectos comienzan con cronogramas que, en el fondo, todos saben que son poco realistas. Una vez que se asumen los compromisos, hay poco margen para replantearlos.
Por suerte, existe una alternativa. Al basar los cronogramas en datos históricos de rendimiento reales, los contratistas pueden validar la duración de las actividades y los ritmos de producción previstos antes del primer vertido o instalación. Comparar el ritmo similar previsto con datos de proyectos ayuda a detectar anomalías, ya sea un cronograma demasiado ambicioso, una dependencia subestimada o un flujo de trabajo que probablemente no se mantenga en obra.

Mejorar la precisión de los horarios con el tiempo.
Convertir la perspicacia en ventaja
Cada oferta, cada cronograma y cada proyecto se fortalecen cuando las decisiones se basan en datos. Es la diferencia entre gestionar por suposiciones y gestionar por evidencia.
...
ACERCA DEL AUTOR. https://buildots-com
TRANSCRIPCIÓN: Areli Álvarez Lean Construction México®




