Repensar la construcción a través de Lean y la tecnología digital
- Areli Alvarez Arteaga
- hace 10 horas
- 4 min de lectura
ARTÍCULO – A pesar de las tecnologías avanzadas como BIM e IA, la construcción se enfrenta a una crisis de productividad. La combinación de Lean, herramientas digitales y métodos industrializados ofrece una vía para una ejecución más rápida y eficiente.Palabras: Marek Demčák , ex director de estrategia, YIT Eslovaquia
A primera vista, la construcción parece estar inmersa en una revolución tecnológica. Herramientas como los gemelos digitales, los modelos BIM o el diseño basado en IA nos permiten simular, optimizar y visualizar edificios antes de que se coloque el primer ladrillo. Hoy en día, podemos modelar cada tubería, cada válvula, cada detalle de un edificio mucho antes de que comience la construcción. Incluso podemos comparar diferentes enfoques constructivos y seleccionar el más rápido y eficiente.

Sin embargo, a pesar de todos estos avances, algo no cuadra. Si nos fijamos en los resultados, no en las herramientas, la construcción no se está acelerando drásticamente. De hecho, en muchos casos, se está ralentizando. Esta es la incómoda verdad que se esconde tras el entusiasmo por la digitalización: la tecnología por sí sola no está transformando la construcción.
En nuestro sector, existe un problema de productividad que pasa desapercibido. Para comprenderlo, conviene remontarse al pasado: a principios del siglo XX, proyectos como el emblemático Empire State Building se completaron a una velocidad asombrosa. Más de 200.000 metros cuadrados se construyeron en poco más de un año. Se observaron niveles de velocidad similares en proyectos de todo el mundo.
Comparemos eso con la actualidad. Nuestras normas de seguridad son (afortunadamente) mucho más estrictas que hace un siglo, pero eso por sí solo no explica la lentitud crónica de nuestra industria. Contamos con maquinaria mejor que nunca y herramientas de planificación avanzadas, pero la mayoría de los proyectos aún tardan mucho más que hace 100 años.
No se trata de un problema tecnológico. Es un problema de productividad que plantea una pregunta importante: si tenemos mejores herramientas, ¿por qué no obtenemos mejores resultados?
La respuesta comienza con un principio fundamental de Lean: el tiempo de entrega. Este es siempre nuestro punto de partida: como nos enseñó Taiichi Ohno, Lean consiste en reducir el tiempo entre el pedido y el cobro eliminando las actividades que no aportan valor. Este principio se aplica tanto a la construcción como a la manufactura.
Pero la construcción es compleja, fragmentada y se basa en proyectos. Al observar un cronograma de construcción típico, suele parecer caótico: múltiples oficios, dependencias, retrasos y retrabajos. Para alguien nuevo en el sector, puede parecer un completo desastre.
Creo que dentro de esa complejidad reside una oportunidad. Cuando comenzamos a analizar los procesos de construcción en YIT desde una perspectiva Lean, los resultados fueron sorprendentes. He aquí un ejemplo: desde el inicio hasta la finalización, el plazo de entrega para la construcción de baños en uno de nuestros proyectos fue de 64 días, pero el trabajo real (el tiempo en el que se generaba valor) resultó ser de tan solo 6 días. ¡El 10% del tiempo total! El resto fueron esperas, interrupciones, traspasos y otras ineficiencias.
Al mapear el flujo de valor y abordar estos problemas, redujimos significativamente el tiempo de entrega. Pero aún más interesante fue otra conclusión: a veces, las mayores ganancias no provienen de mejorar el proceso, sino de cambiarlo por completo.
TECNOLOGÍA VS. PROCESO: UNA FALSA ELECCIÓN
Aquí es donde entra en juego la digitalización. Herramientas como BIM nos permiten simular secuencias de construcción, identificar conflictos y optimizar los flujos de trabajo antes de la ejecución. Las herramientas de diseño basadas en IA pueden generar miles de opciones de distribución según las restricciones, lo que ayuda a los equipos a tomar mejores decisiones con mayor rapidez.
Estas son capacidades poderosas, sin duda, pero no son la solución definitiva. Pueden mejorar la visibilidad y la planificación, pero no eliminan automáticamente el desperdicio. No reemplazan la coordinación, la disciplina ni un buen diseño de procesos. Sin Lean, la digitalización corre el riesgo de convertirse simplemente en una forma más sofisticada de gestionar la ineficiencia.
De igual modo, la tecnología puede potenciar la metodología Lean. Por ejemplo, en lugar de limitarnos a mejorar nuestros procesos y diseñar una mejor secuencia para la construcción de baños en obra, podemos trasladar todo el proceso fuera de la obra y entregar unidades prefabricadas. Esto reduce considerablemente el tiempo de entrega en obra, prácticamente a cero.
Lo que esto nos enseñó es que la verdadera transformación ocurre cuando Lean, la digitalización y la tecnología trabajan juntas. Lean nos permite comprender el tiempo de entrega, lo que nos ayuda a identificar desperdicios y a mejorar continuamente los procesos. Incluye prácticas como el mapeo del flujo de valor, la planificación takt y la coordinación diaria; métodos que, curiosamente, ya eran visibles en los primeros proyectos de construcción a gran escala hace un siglo. La digitalización es otro factor clave: BIM, el análisis de datos y la IA pueden mejorar la planificación, la toma de decisiones y proporcionar información en tiempo real. La tercera palanca para la mejora del rendimiento es la tecnología y la industrialización (a menudo la más ignorada). Al cambiar la forma en que construimos —por ejemplo, pasando de la construcción tradicional húmeda a enfoques modulares y prefabricados— podemos lograr cambios sustanciales en la productividad. Como nos dijo Shigeo Shingo, centrarse en el proceso general en lugar de en las operaciones individuales puede generar mejoras mucho mayores.
MÁS ALLÁ DE LA EXPECTACIÓN
Resulta tentador describir los avances actuales como una revolución en la construcción, pero creo que sería engañoso. Las tecnologías que utilizamos hoy son sin duda impresionantes, pero su impacto no es fundamentalmente nuevo a menos que se combinen con una mentalidad diferente. Sin abordar los plazos de entrega, el desperdicio y el diseño de procesos, las herramientas digitales solo nos llevarán hasta cierto punto.
El verdadero desafío no reside en adoptar la tecnología más reciente, sino en integrarla en un sistema que priorice el flujo, la eficiencia y la creación de valor.
La construcción no necesita más herramientas; necesita una mejor forma de pensar.
ACERCA DEL AUTOR.

Este artículo se basa en la presentación de Marek en la Lean Global Connection del año pasado. ¡Apunta la fecha! LGC 2026 se celebrará del 12 al 13 de noviembre.

Marek Demčák es ex director de estrategia de YIT Eslovaquia
TRANSCRIPCIÓN: Areli Álvarez Lean Construction México®
